El hermano André, nacido Alfred Bessette, permanece ciertamente como uno de los quebequenses más populares del siglo XX. Mucho antes de que fuera canonizado en el año 2010, la reputación de la santidad del hermano André ya había rebasado las fronteras y marcado a generaciones. Primero como portero del Collège Notre-Dame (colegio Notre-Dame) y después como guardia del lugar de oración que se desarrolló sobre Mont-Royal, el religioso le dio la bienvenida a millones de personas en sufrimiento o en búsqueda de esperanza. Él los escuchó y les recomendó que le rezaran a San José, en quien él tenía toda su confianza. Así pues, numerosas curas milagrosas tuvieron lugar y los corazones se abrieron ante Dios. Hoy, Santo Hermano André sigue siendo ne fuente de inspiración y un amigo de todas las mujeres y los hombres de todas las religiones.

SABER MÁS

San José puede ser presentado como el Santo de lo cotidiano, a quien uno recurre para sus pequeños problemas y en momentos determinantes en la vida. El Santo Hermano André tenía una confianza sin límites en San José, su amigo y su guía. Su sueño era el construirle una capilla sobre el Mont-Royal; un Oratorio para la oración y las muchedumbres rápidamente acudieron hacia ese lugar. Por la recomendación del Hermano Andrés, uno invoca al gran santo, quien según él, «no deja a ninguna persona caer en el camino». Tradicionalmente, uno confía a San José las cuestiones relacionadas con la familia, el trabajo, la salud, la muerte y las necesidades materiales.

SABER MÁS