Cruza especial entre creatividad y cultura, Montreal es una deliciosa e irresistible mezcla de tradición europea chick, de innovación cultural y de efervescencia urbana.

Pero es sobre todo su dualidad la que brinda al corazón de la metrópolis el carácter distintivo de su pasado franco-británico, de su arquitectura antigua y moderna y de su mezcla de estilos tradicionales y vanguardistas.

En Montreal, la alta tecnología rima con la gastronomía, los modernos rascacielos se codean con minúsculas boutiques y es donde los festivales internacionales nacen y se amalgaman con eventos emergentes independientes. Pero son sobre todo los 3,7 millones de Montrealeses –representados por no menos de 120 grupos étnicos- quienes inyectan su alegría de vivir, su hospitalidad legendaria y su amor por la metrópolis y confieren a esta ciudad todo su sabor, su calor y su pasión. Desde las calles adoquinadas del Viejo Montreal hasta la efervescencia del centro de la ciudad, pasando por sus vibrantes barrios, los Montrealeses viven plenamente su ciudad, la hacen vibrar de un extremo al otro y lo invitan a usted a descubrir sus encantos interminables!

Uno de los atractivos de Montreal es su diversidad religiosa, donde las religiones y las culturas florecen y se codean. De esa diversidad nace una grande riqueza. La religión, razón original de la fundación de la ciudad, se ha enriquecido a través del tiempo gracias a las olas migratorias de diversos cultos, además del catolicismo.

Montreal posee una de las más ricas herencias artísticas del continente en cuanto a la arquitectura, a la música y al arte religioso. Para impregnarse de sus riquezas patrimoniales es necesario, entre otras cosas, detenerse en la Basílica de Notre-Dame, el Oratorio San José y en los cementerios de Mont-Royal. También le recomendamos asistir a eventos tales como los conciertos de órgano y coro, las exposiciones de nacimientos y los espectáculos de luz y sonido, los cuales enriquecerán su experiencia.